Durante la mañana del miércoles, fuerzas federales continuaron con su investigación y llevaron a cabo múltiples allanamientos en diversos puntos de la ciudad de Santa Fe.
Agentes de Gendarmería Nacional realizaron un registro en un estudio jurídico ubicado en 25 de Mayo 3300. Simultáneamente, otro escuadrón actuó en el centro de la ciudad y efectuó un allanamiento en un negocio de venta de telefonía celular, situado en Salta 2600.
De manera concurrente, otro equipo se dirigió hacia la zona norte de la ciudad, específicamente al country Los Molinos, donde se procedió a allanar la residencia del principal implicado.
Aunque la investigación se lleva a cabo con gran confidencialidad, se ha sabido que en todos los lugares allanados se incautaron elementos de vital importancia para la investigación.
Mientras tanto, Benavidez permanece bajo arresto y a la espera de prestar declaración indagatoria, un procedimiento que se realizará en las próximas horas en el Juzgado Federal.
A raíz de los acontecimientos ocurridos el martes en el departamento del puerto, existen fuertes sospechas de que el acusado ha estado involucrado en actividades ilícitas relacionadas con el lavado de activos, así como en maniobras de fraude.
Además, la justicia busca determinar el rastro del dinero encontrado. Se sabe que dentro de la propiedad se hallaron 45 millones de pesos, cerca de cien mil dólares, además de 23 mil reales y 22 mil euros.
También se ha informado que el individuo investigado ha sido identificado como un exfuncionario municipal y que su esposa ostentaría un cargo actual en el gobierno provincial.
El allanamiento que condujo al descubrimiento de la "cueva" fue el resultado inesperado de un conflicto por un contrato de alquiler entre un ciudadano chileno y la propietaria de un departamento.
Debido a la deuda acumulada en concepto de alquiler, la propietaria decidió cambiar la cerradura del inmueble. Cuando el inquilino regresó de un viaje y se encontró con que no podía ingresar, presentó una denuncia por violación de domicilio ante la policía. Mientras tanto, la dueña del departamento lo alquiló a otro inquilino.
En su intento por recuperar sus objetos personales del primer inquilino, la policía llevó a cabo el allanamiento, sin tener conocimiento de la sorpresa que les esperaba en el interior, la cual se denominó la "cueva".